Atiende, escucha, dime, Fray ¿Qué es al adviento? - El adviento, es un pentagrama para los sentidos.
GUSTO:
Prueba estas naranjas, Fray: La primavera adorna de zarcillos de olor los naranjos. El verano va hinchando los gajos aún en globos prietos y verdes. El otoño bermeja el fruto hasta anaranjarlos de color y zumo. Pero sólo el frío del invierno regala dulzor a las naranjas. Sin frío no hay dulzura en las naranjas, ni en las mandarinas y menos en las toronjas. Parece una contradicción, pero donde la vista puede engañar, sólo el paladar acierta al gustar el deleite del azúcar del fruto nacido de la flor de azahar. No hay fruto sin flor, ni dulce que no amargue. Como no hay cumplimento sin promesa, ni final sin inicio. Pues no hay risa que no tenga saudades de una lágrima.
Toda peregrinación tiene un primer paso, y la gracia de los orígenes se conserva hasta trocarse en la dulzura al cumplir, por fin, el voto prometido. La sal del sudor del camino de la vida va curtiendo el alma de historias de encuentros y desencuentros. Gustar el dulzor de las naranjas en invierno es sentir el retrogusto empalagosamente ácido del pretérito abril de flores… En el adviento, la dulce venida del Hijo de Dios en María, que hace de casa, tienda y templo; nos hace gustar los inicios de esta historia de llegadas veladas por los violentos, de calles cegadas por los cínicos, de preparativos distraídos para ver retrasar sine die, la venida del Mesías.
“Mirad que llegan días, palabra del Señor- en que cumpliré la promesa que hice a la casa de Israel y a la casa de David. En aquellos días y en aquella hora suscitaré a David un vástago legítimo que hará justicia y derecho en la tierra” (Jer 33,14-15).
Prueba, Fray, esta naranja de adviento. El adviento, llora rocío de dulzura celeste porque Dios se empeña en venir, sin corneta ni diana, sin escolta ni impedimenta. Viene en una joven de pueblo, en un artesano carpintero, en unos pastores trasnochadores, en unos magos tercos…, viene con toda la dulzura de Dios para morder el pecado amargo de la vida.
Fray Vidal Rodríguez López ofm
Bitácoras