Agosto 29
Por eso, el mismo Padre reconvenía con firmeza a los que exteriormente se mostraban tristes. Una vez reprendió a uno de sus compañeros que aparecía con cara triste y le dijo: «¿Por qué manifiestas en lo exterior dolor y tristeza de tus faltas? Muéstrasela a Dios; pídele que te perdone por su misericordia y devuelva a tu alma la alegría de su salvación, de la que has sido privado por el demérito del pecado. Delante de mí y de los demás, procura siempre tener alegría, pues es indigno del siervo de Dios aparecer ante sus hermanos u otros con tristeza y rostro turbado».
(EP 96)














