Agosto 16
Donde hay quietud y meditación, allí no hay preocupación ni vagancia.
(Adm XXVII 4-6)
Donde está el temor de Dios para custodiar su atrio, allí el enemigo no puede tener un lugar para entrar.
Donde hay misericordia y discreción, allí no hay superfluidad ni endurecimiento.














