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  • Cada día con Francisco de Asís

Septiembre 19

Con mayor afecto que a las demás creaturas carentes de razón, amaba al sol y al fuego. Y se explicaba así: “Por la mañana, cuando nace el sol, todos deberían alabar a Dios, porque ha creado el sol para nuestra utilidad: por él ven nuestros ojos de día. Y por la tarde, al anochecer, todo hombre debería alabar a Dios por el hermano fuego; por él ven nuestros ojos de noche. Todos, en efecto, somos como ciegos, y el Señor da luz a nuestros ojos por estos dos hermanos nuestros. Por eso, debemos alabar especialmente al Creador por el don de estas y de otras creaturas de las que nos servimos todos los días”.

( EP 119)

V/ En alabanza de Cristo y su siervo Francisco.
R/ Amén.

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