Alcázar de San Juan celebró la festividad de San Isidro Labrador
Tras un triduo sencillo en medio de las flores marianas de mayo, tuvo lugar la función de San Isidro, labrador, con un lleno de asistencia. Los agricultores, jóvenes y veteranos, compartían los primeros bancos con las autoridades civiles y religiosas, invitados para la ocasión. En el altar, junto al sacerdote, niños y niñas vestidos de manchegos protagonizaron diversos momentos de la eucaristía.
Coincidiendo con la solemnidad de la Ascensión del Señor, muchos pasamos el día mirando al cielo. Una mañana fresca y soleada para sacar al santo por nuestras calles y campos de Alcázar de San Juan. Y una tarde nublada, con música, colores y bastante agua: una tormenta primaveral que empapó el terreno.
Mucha gente por la pradera, donde es costumbre compartir la alegría de la amistad. Pero lo bonito es el desfile procesional de subida y bajada con el santo. No faltan los tractores engalanados para la ocasión, que comparten alcahuetes y bebidas frescas.
Me llamaba este año la atención una viñeta de San Isidro donde el santo reflexionaba: “Antes me pedían lluvia, buen tiempo y grandes cosechas. Ahora me piden que los aleje de Mercosur y de los productos de Marruecos”. Ay, San Isidro. Ruega por nosotros.
Para ser un buen agricultor no necesitas ser el más grande. Basta ser como San Isidro: sencillo, humilde y modesto para santificarnos desde el trabajo, disfrutando de lo cotidiano y sabiendo confiar en la Providencia. Pero sin olvidar que el trabajo vale por lo que es y no por lo que se paga. San Isidro fue agricultor por vocación, sabiendo orar, rezar y suplicar desde el surco. San Isidro, labrador. Ruega por nosotros.
Fray Gregorio Rivera
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