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Muralia

Esta noche en Jerusalén, guiados por la Peregrina Egeria


02 Abril 2026
Esta noche en Jerusalén, guiados por la Peregrina Egeria

Dada la situación alborotada e insegura en el Medio Oriente, “se han hundido las peregrinaciones a Tierra Santa”.

Sugiero poder vivir “esta noche” del Jueves al Viernes Santo siguiendo a Jesús en la noche del drama de su Pasión. Lo que, en la devoción de las procesiones, muy especialmente en las de Sevilla, ha venido a comprimirse en la expresión “LA MADRUGÁ”.

Larga fue la NOCHE de la Pasión para Jesús de Nazaret. “Era de noche”, como indica el evangelio de Juan, cuando sale Judas de la sala a cumplir el compromiso contractual de entregarlo a las autoridades religiosas con aquella inmejorable oferta: “¿Qué estáis dispuestos a darme y os lo entrego?” Hasta que, “después de cantar el himno, salieron para el monte de los Olivos”. Llegan a un huerto que llaman Getsemaní…: Oración para aceptar la voluntad del Padre. Prendimiento. Proceso religioso ante Anás y Caifás. Negaciones de Pedro. Suicidio de Judas… Y… presencia ante Pilatos... “Era el amanecer y ellos no entraron en el pretorio”. (Jn 18,28).

La “peregrina Egeria”; una ¿noble dama? o una “¿monja”? de la Hispania romana, escribió en su Itinerario las experiencias de un largo viaje de tres años por todo el Oriente del imperio. Desde la Tebaida en Egipto, pasando por el Sinaí de nuevo a Tierra Santa. Y regresando a Constantinopla por la Mesopotamia. Desde la Semana Santa del año 381 al lunes de Pascua del 384, según referencias de los estudiosos tras el descubrimiento del “códice de Arezzo”, en la Toscana italiana. Un documento medieval que fue escrito en la abadía de Montecasino y localizado por Juan Francisco Gamurrini en 1884.

Acerco unos párrafos, desde la invitación que hace el archidiácono al finalizar la celebración de la oblación del Jueves Santo en el Martyrion hacia la hora décima (4 de la tarde):

“A primera hora de la noche nos reuniremos todos en la iglesia de Eleona, donde nos espera mucho trabajo esta noche. Todos vuelven a sus casas a prisa, porque después de comer van a la iglesia de Eleona, donde está la gruta en la cual estuvo el Señor con los apóstoles este mismo día… Allí recitan sin cesar himnos, antífonas y lecturas apropiadas al día y al lugar intercalando oraciones…. Al comenzar el canto del gallo bajan cantando himnos hasta que llegan al lugar mismo en que oró el Señor como está escrito en el evangelio: “Y se apartó como un tiro de piedra y oró…” En este lugar hay una iglesia elegante. Entra en ella el obispo y todo el pueblo, dice una oración propia del lugar y del día, un himno apropiado y leen el texto del evangelio en que el Señor dijo a sus discípulos: “Velad para que no caigáis en tentación”… Desde allí bajan andando, incluso los niños pequeños, hasta Getsemaní. Baja muchísima gente, cansados por la vigilias y ayunos de todos los días… Preparan más de doscientas antorchas para alumbrar a todo el pueblo. Al llegar rezan una oración apropiada, dicen un himno y leen el pasaje del evangelio donde se narra el prendimiento del Señor. Apenas leído el texto, prorrumpe todo el pueblo en sollozos, gemidos y llantos tanto que se podría tal vez oír en la ciudad. Después de esto caminan a la ciudad cantando himnos y llegan a la puerta a la hora en que un hombre apenas puede distinguir a otro. Desde allí, todos sin faltar uno, mayores y menores, ricos y pobres, cruzan la ciudad. Esta noche todos asisten a las vigilias hasta que es de día. Por tanto, desde Getsemaní va el obispo acompañado hasta la puerta y pasado por medio de la ciudad hasta la CRUZ. Cuando llegan a la Cruz ya comienza a clarear el día. Leen entonces el evangelio en que se refiere cómo el Señor fue llevado ante Pilato, Se lee todo lo que Pilato dijo al Señor y a los judíos. A continuación el obispo se dirige al pueblo animándolo por cuanto ha sufrido esa noche y lo que haya de penar durante el día, exhortándolo a no desfallecer… (Itinerario 35 y 36).”

Fray Teodoro López

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