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Experiencia de Asís


20 Abril 2026
Experiencia de Asís

Del 12 al 18 de abril, un grupo de hermanos de nuestra Provincia, que celebran los 25 o 50 años de la profesión religiosa, peregrinamos a Asís:

  • Fray Joaquín Zurera
  • Fray Juanjo Rodríguez
  • Fray Antonio Arévalo
  • Fray Carlos Bermejo
  • Fray José Torres
  • Fray Severino Calderón
  • Fray Timoteo Martínez
  • Fray José Ricardo Gallardo
  • Fray José María Falo
  • Fray Antonio Herrera
  • Fray Francisco Miguel Antequera
  • Fray Miguel Sanz
  • Fray Vicente Felipe
  • Fray José Hernández
  • Fray José Arenas

Han sido unos días de una gran vivencia en la espiritualidad franciscana y una oportunidad que nos ha dado Dios para vivir el gozo de la fraternidad y minoridad como núcleo del carisma.

Ha sido un nuevo “kairos” donde hemos refrescado y vitalizado la pertenencia a esta gran familia franciscana y el don de la vocación.

Dios ha estado grande con nosotros y estamos alegres.

Muy alegres, aunque cansados por la intensidad de los días, ordenados y programados por Fray Juanjo, experimentado en esta gestión, lo que le agradecemos de corazón, su empeño, dedicación y responsabilidad para que todo estuviera equilibrado y a gusto de los hermanos.

Hacemos mención muy especial a la labor de Fray José Hernández Valenzuela por su magistral enseñanza y maestría sapiencial, exponiendo y explicando toda la historia, todos los acontecimientos, lugares y momentos de la vida de Ntro. Padre San Francisco con unción y profundidad; con rigor académico y sabrosa espiritualidad. Fray José Valenzuela, con relato ameno y sabio, nos iba “metiendo” de lleno en Asís, donde cada día fuimos visitando, y que enumero de manera concisa a continuación: la Basílica superior e inferior, la catedral de San Rufino, iglesia de Santa Clara, palacio episcopal y demás rincones de Asís; la iglesia San Pablo de las Abadesas, donde estuvo Santa Clara; Rivotorto, eremitorio de Le Carceri, Sant Angelo in Pazo, San Damián, Poggio Bustone —primer santuario fuera de Asís—, cruzamos todo el valle de Rieti, Fonte Colombo, Greccio, Espoleto (en cuya catedral se canonizó a San Antonio de Padua por el papa Gregorio IX, el 30 de mayo de 1232, y se encuentra el pergamino de la carta manuscrita de San Francisco a Fray León), la Porciúncula, Santa María de los Ángeles, eremitorio Le Celles, Cortona (en cuyo convento se encuentra incorrupta Santa Margarita, y donde está sepultado Fray Elías), la catedral y, por último, La Verna: aquí, conducidos y guiados por Fray Ariel. En este lugar estuvimos una noche y un día, donde se vivieron momentos de gran emoción y espiritualidad en la capilla de las Estigmatizaciones y otros rincones de suma importancia en la vida de San Francisco. Aquí cada rincón era una página de genuino franciscanismo.

Todos los momentos han tenido su importancia, pero creo necesario destacar como momentos especiales los espacios de la oración personal, oración litúrgica y las celebraciones de la eucaristía, donde, por este orden: Fray Joaquín Zurera, Fray Antonio Arévalo, Fray José Arenas, Fray José Ricardo, Fray Severino Calderón y Fray Timoteo presidieron y expusieron, cada uno en su estilo, el mensaje apropiado y oportuno para interiorizar el momento que la liturgia y el lugar propio exigían y motivaban.

Es digno de mencionar también la buena y necesaria labor de los conductores, Fray Juanjo, Fray Miguel Sanz y Fray Vicente Felipe, por su servicio en el manejo del volante, llegando siempre a nuestros destinos sin ningún incidente. Al igual que la preocupación de Fray Miguel por inmortalizar todos los momentos y todos los detalles con amplios y detallados reportajes de efigies (fotos) grupales y personales.

Agradecemos también a nuestros hermanos franciscanos de los distintos lugares con los que hemos compartido misa y mesa; oración y vivencias en el convento de San Damián, convento de Cortona y el convento de La Verna: su acogida, delicadezas y detalles con nosotros nos hacen ver de forma concreta la universalidad de la fraternidad franciscana y el gran hilo que nos vincula a todos los hermanos, independientemente de lengua, raza o nación.

Podría seguir manifestando y concretando más los sentimientos, pero resumo con la palabra mágica de

GRACIAS:
Gracias a Dios
Gracias a la Orden Franciscana
Gracias a nuestra provincia
Gracias a los organizadores
Gracias a cada hermano participante
Gracias a la experiencia y a la vida que nos ha dado tanto

“Que Dios nos bendiga y nos guarde, nos muestre su rostro y tenga misericordia de nosotros, nos mire benignamente y nos conceda la paz”.

San Francisco ha realizado su misión, ahora nos toca a nosotros hacer y cumplir la nuestra.

PACE E BENE

Fray José Arenas

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