Parroquia Cristo de la Paz: San Francisco de Asís en Carabanchel

No resulta nada difícil imaginar qué haría san Francisco de Asís, el Poverello de Asís, si viviera hoy en Carabanchel, en una zona aún no confinada cuando se escribe este texto. El hermano Manuel Jesús Madueño Moreno, cordobés, párroco de esta Iglesia, lo hace fácil.

Y no solo por el hábito que viste cuando está en la parroquia, sino por la sencillez y claridad de su palabra, del discurso, sus gestos, la paz que transmite, que se respira entre las sombras del recoleto claustro anejo al templo. Un claustro por el que van y vienen otros hermanos, con sus hábitos, con la rapidez de los gestos de quienes están siempre en marcha.

Si san Francisco viviera en Carabanchel se sentiría acogido por las personas, se entregaría a atender a las familias con más necesidades, se alegraría con ellos, sufriría con ellos, como uno más, con la elocuencia del testimonio sencillo de su vida. La cercanía es la clave. Así es esta parroquia. Aquí se palpa el espíritu de un Francisco que hoy tiene nueva vida. Tiempos difíciles estos en los que, según confiesa el hermano párroco —permítaseme esta expresión— «lo que más hecho de menos es el contacto con las personas, la cercanía con la gente, la expresión de afecto. Demasiada distancia».

Acompañan al párroco en el trabajo del día a día los hermanos Fray Luis Quintana y Fray Pedro Botía, aunque la comunidad está formada por siete religiosos que también echan una importante mano a la parroquia. El equipo responsable lo es también de la pastoral juvenil de los franciscanos en la Provincia de la Inmaculada. Por cierto que no muy lejos de la parroquia está el Monasterio de las hermanas Clarisas, en la calle Santa Clara, que también es atendido en esta parroquia que se siente cercana a las comunidades de religiosas de las Hermanas de Nazaret y las Hijas de la Iglesia que viven no muy lejos.

Construida en los primeros años setenta, el templo de la parroquia del Cristo de La Paz, en la avenida de Portoalegre, 8, da la sensación de amplitud, de transparencia. El perímetro interior lo bordea una gran grada que ahora sirve de bancos para las familias, unidades de convivencia que se llaman. Se agudiza con esta estructura el sentido de Comunidad que impregna todas y cada una de las actividades. Los fieles del barrio acuden en un número considerable a la misa diaria y, sobre todo, llenan el templo los domingos. Todavía se ve algún globo de la celebración con los niños de estos días, que es la semana grande de la parroquia. Mañana domingo se celebra la fiesta de san Francisco de Asís, por cierto con la presencia del obispo auxiliar monseñor Jesús Vidal que está de visita pastoral.

Ayuda a 120 familias

A partir del confinamiento por la pandemia se han triplicado las necesidades en un barrio que se caracteriza por una presencia notable de inmigración procedente de América Latina. Una feligresía generosa e implicada con la parroquia, que también ha multiplicado sus donaciones para quienes más lo necesitan. En este momento, Cáritas parroquial atiende a 120 familias. Ha crecido el número de voluntarios que llevan adelante esta tarea y también se ha rejuvenecido.

Una de las iniciativas más novedosas que están en marcha, aún con las restricciones sanitarias a la hora de constituirse los grupos y de reunirse, es el Itinerario o Proyecto Paz y Bien, un proceso de formación en la fe de ineludible sabor franciscano. Comienza cuando se acaba la catequesis de iniciación cristiana, a los 9 años, y llega hasta los 35. Cada etapa, que acompaña el ritmo de la vida, tiene un nombre de sabor franciscano, Francesco, San Damián, Porciúncula, Rieti. Como apunta el hermano párroco, un servidor entre servidores al fin y al cabo, «queremos compartir la vida franciscana. El Señor está vivo y nos llama, y nosotros queremos seguirle, como Francisco y Clara de Asís, en la vida consagrada o fuera de ella, pero siempre en la Iglesia y al servicio del mundo, especialmente de los más pobres». Esta es la filosofía del proyecto Paz y Bien.

La parroquia también cuenta con un grupo de la Tercera orden, la Orden Franciscana seglar, con un grupo de mayores muy activo en organizar actividades, pero ahora limitado por las restricciones.

FUENTE: DIARIO ABC

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