Bendición del mosto en tiempos de pandemia. Jumilla

El pasado día 15 de agosto, Solemnidad de nuestra patrona, la Virgen de la Asunción, y en la intimidad y recogimiento del hogar de la Abuela Santa Ana, la comunidad franciscana celebramos un breve acto en el que pedíamos bendiciones para la tierra que nutre a nuestros viñedos; bendiciones para los viñadores que con tanta laboriosidad los cuidan y cultivan; bendiciones para los vendimiadores que este año.

Además de soportar lo calores, se las han de ver con el COVID19, siempre acechando y esperando el menor descuido para colonizarnos; bendiciones para los bodegueros que con su ciencia y técnica producen los excelentes vinos que, a nuestro entender y salvo mejor parecer, son los mejores embajadores de nuestras tierras y comarcas limítrofes.

Y, como no, presididos por el napolitano Niño de las uvas a eso de las 21 horas, procedimos a bendecir el mosto obtenido artesanalmente de las vides que plantaron nuestros antepasados en el el huerto de Santa Ana.
De este modo, aunque los actos más festivos han sido suspendidos, por razones sanitarias, el acto que da comienzo a la vendimia sí lo pudimos celebrar, aunque de manera distinta a como tradicionalmente se venía celebrando.

Fr. Francisco Oliver

Este sitio web utiliza 'cookies' propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia y servicio. Al navegar o utilizar nuestros servicios, aceptas el uso que hacemos de ellas. Puedes cambiar la configuración de 'cookies' en cualquier momento. Política de privacidad. politica de cookies.

  
ACEPTAR